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  • 4 pechugas de pollo
    con piel
  • 30-45 ml aceite de oliva
  • 1 cebolla
    finamente picada
  • 3 dientes de ajo
    machacados o finamente rallados
  • 1 cda hierbas aromáticas secas mezcladas
  • 1 cda de harina
  • 200 ml de vino blanco
  • 250 ml de caldo de pollo
  • 125 ml de nata líquida
  • perejil
    para servir (opcional)

Valor nutricional: por ración

  • kcal502
  • grasa30g
  • saturadas12g
  • carbohidratos9g
  • azúcares4g
  • fibra1g
  • proteína39g
  • sal0.58g
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Preparación

  • paso 1

    Salpimienta el pollo por todos lados con sal y pimienta negra recién molida. Calienta 30 ml de aceite en una sartén grande con tapa a fuego medio y fríe el pollo, con la piel hacia abajo, durante 8 a 10 minutos hasta que la piel esté dorada. Da la vuelta al pollo y cocina durante 6 a 8 minutos más hasta que esté dorado por todos lados. Retira a un plato y reserva.

  • paso 2

    Si la sartén está seca, rocía con otros 15 ml de aceite, luego reduce el fuego a medio-bajo y fríe las cebollas durante 8 a 10 minutos hasta que estén blandas pero no doradas. Agrega el ajo y cocina 1 minuto más, luego añade las hierbas aromáticas y cocina un minuto más. Incorpora la harina y luego vierte el vino y deja hervir a fuego lento durante 2 a 3 minutos hasta que el alcohol se haya evaporado. Agrega el caldo hasta que todo esté combinado, luego lleva la mezcla a fuego lento y devuelve las pechugas de pollo a la sartén, con la piel hacia arriba. Cubre y deja hervir a fuego lento durante 15 a 20 minutos hasta que la salsa se haya espesado ligeramente y el pollo esté bien hecho. Incorpora la nata, vuelve a bajar a fuego lento, luego retira del fuego y esparce el perejil, si lo estás usando.

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