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  • 6 cebollas rojas
    cortadas a la mitad
  • 2 cdas de aceite de oliva
  • 85 g de mantequilla con sal
    cortada en cubos
  • 10 g de ramitas de orégano
  • 3 dientes de ajo
    finamente rallados
  • 1 cdta de semillas de nigella
  • 300 g de queso ricotta
  • pan crujiente
    para servir

Valor nutricional: por ración

  • kcal272
  • grasa21g
  • saturadas11g
  • carbohidratos12g
  • azúcares10g
  • fibra3g
  • proteína6g
  • sal0.4g
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Preparación

  • paso 1

    Precalienta el horno a 160°C/140°C con ventilador/gas 4. Coloca las cebollas con el lado cortado hacia arriba en una bandeja grande de horno, dejando espacio entre cada una. Rocía con el aceite y coloca 35g de la mantequilla en cubos. Sazona bien. Esparce la mitad de las ramitas de orégano, luego voltea las cebollas y añade 100ml de agua a la bandeja.

  • paso 2

    Hornea durante 1 hora, luego voltea las cebollas para que queden con el lado cortado hacia arriba y hornea 30 minutos más hasta que estén caramelizadas, suaves y con textura de mermelada; un cuchillo debería atravesarlas fácilmente. Añade un chorrito de agua y raspa cualquier parte caramelizada. Deja enfriar ligeramente.

  • paso 3

    Mientras tanto, derrite los 50g restantes de mantequilla en una cacerola pequeña a fuego medio, revolviendo hasta que comience a dorarse y huela a frutos secos. Retira las hojas de las ramitas de orégano restantes y pícalas finamente, luego agrégalas a la cacerola junto con el ajo, las semillas de nigella y un poco de condimento. Cocina durante 2 o 3 minutos hasta que esté aromático. Retira del fuego y vierte en un tazón o jarra resistente al calor.

  • paso 4

    Cuando estés listo para servir, sazona ligeramente la ricotta con sal, luego extiéndela sobre una fuente grande para servir. Coloca las cebollas encima, vertiendo cualquier jugo que quede y luego rocía con la salsa de mantequilla. Sirve con pan crujiente.

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